16.3.07

Asociación inaugurará oficinas

La Asociación de Periodistas de Santa Cruz, suscribió un convenio con la Cámara de Bienes Raíces mediante el cual esta institución cede el cuarto piso del Edificio Terracor, ubicado en el primer anillo y Av. Melchor Pinto, para que allí funcionen las oficinas de los periodistas cruceños.

El acuerdo permitió que de inmediato se inicie el reacondicionamiento del piso cedido para dotarlo de las comodidades necesarias para atender a los asociados. Hasta el momento, la compañera Griselda Aliaga ha cedido algunos muebles y una computadora en calidad de préstamo para que podamos iniciar las actividades.
El acuerdo con la Cámara de Bienes Raíces no compromete la independencia de nuestra asociación y como contraparte sólo tenemos que apoyarlos con asesoramiento en sus campañas mediáticas

En breve convocaremos a una reunión para informar a detalle las actividades que venimos realizando para consolidad la institución

23.1.07

Salvador Ric agrede a un camarógrafo

El renunciante ministro de Obras Públicas, Salvador Ric, fue denunciado anoche por un camarógrafo y un periodista del canal de televisión Full Tv, de haberlos agredido después de una entrevista. El periodista y presentador de noticias, Daniel Castro, relató que a las 18.15 acordaron realizarle una entrevista al vivo en una autoventa del empresario ubicada en el tercer anillo entre Cardenal Cushing y Alemania.

El aún funcionario gubernamental los recibió en su oficina y tras cinco minutos de entrevista se molestó por las supuestas preguntas incisivas que le hizo el informador.
“Yo no tenía ningún libreto preparado ni nada por el estilo, se molestó porque le pregunté por la baja ejecución presupuestaria, 58 por ciento, del Gobierno”, dijo Castro.
El malhumor de Salvador Ric fue creciendo hasta que en un momento le ordenó al camarógrafo que dejara de filmar.

“Yo estaba sentado y lo único que hice fue levantar la cámara cuando sentí que me dio un puñete en la cara”, dijo el camarógrafo Álvaro Suárez Ave. Mientras eso ocurría el empresario ordenó que el personal de seguridad irrumpiera en la oficina y le arrebatara el casete de la cámara filmadora.
Tras el incidente una patrulla del 110 al mando del subteniente Róger Goyzueta llegó al lugar, pero Salvador Ric ya se había retirado. El empresario trató de ser ubicado anoche por El Nuevo Día, al teléfono celular 72153733 para que dé su versión sobre el hecho, pero no fue ubicado.
El canal de televisión hará una denuncia formal en la Policía en la jornada de hoy.

La prensa movilizada

A raíz de las agresiones que sufren los periodistas, en un ampliado nacional de emergencia que convocó la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, realizado en Sucre, resolvió declararse en estado de emergencia y movilización permanente, ‘ante intenciones manifiestas de obstruir y limitar la labor informativa”, además de exigir al Presidente de la República, el cumplimiento de las garantías constitucionales de los trabajadores de la prensa, referidas a la libertad de información y de expresión, señala una nota de prensa enviada por Hernán Cabrera, ejecutivo de la Federación de Trabajadores de Santa Cruz.

El comunicado cita casos parecidos en San Julián, Cochabamba, donde las agresiones son expresas contra los trabajadores de la prensa.También elevarán la protesta a organismos de prensa del exterior.

9.1.07

Periodistas festejaron inicio de año en “La cueva del ratón”



La Asociación de Periodistas de Santa Cruz, organizó una fiesta para todos los periodistas de los diferentes medios de prensa. Allí se reencontraron colegas de prensa escrita, radio y televisión. Muchos de ellos demostraron sus dotes musicales en el concurso de karaoke.
Con esta fiesta social la APSC inicia el cronograma de actividades del presente año que comprende cursos de capacitación, talleres y convenios con instituciones educativas para fortalecer la formación profesional de sus afiliados .

8.1.07

En primera persona: del periodismo de investigación al relato testimonial

Por Laura Di Marco

En los años 90 los libros de investigación periodística marcaron el pulso de las lecturas políticas. Hoy los libros-denuncia escasean y, en cambio, muchos periodistas eligen un tipo de relato más intimista y testimonial.

Así como en los años noventa estaban de moda las investigaciones sobre la corrupción del menemismo, con libros paradigmáticos como El Jefe ,en el que Gabriela Cerruti nos contaba cómo hizo Carlos Menem para llegar a lo más alto del poder usando métodos non sactos o el más emblemático Robo para la Corona , en el que Horacio Verbitsky se zambullía en el financiamiento ilegal de la política, en la nueva era K la cosa parece venir por el lado de abrir los corazones. Periodistas duros, fogueados en las "zonas calientes" de los diarios -la política y la actualidad- eligen hoy el camino de las confesiones y los relatos testimoniales.

En contrapartida, biografías políticas recientes como Kirchner, el último peronista , de Walter Curia, no logró saltar el cerco del siempre pequeño mundillo político y periodístico. ¿Será que El Jefe , Robo para la Corona , Los dueños de la Argentina , de Luis Majul o El otro , de Hernán López Echagüe, títulos de alto impacto de los noventa, no tienen sucesores en el siglo XXI? ¿No "vende" investigar a este Gobierno o no hay voluntad de hacerlo porque muchos periodistas se sienten ideológicamente cerca? ¿Desnudar la intimidad es una nueva moda periodística, un nuevo clima de época o la consecuencia lógica de un gobierno que avanza sobre medios y pone obstáculos a las investigaciones políticas y polémicas? ¿Hay, finalmente, una reconfiguración del lugar del periodista con el kirchnerismo en el poder?

El menemismo se convirtió en un inagotable proveedor de historias de palacio y de personajes glamorosos que no sólo alimentaron sino que le imprimieron, al periodismo de los noventa, un clima de época difícil de entender sin la Ferrari de Menem, sin las pieles de María Julia o los glúteos siliconados de Manzano. En sintonía con aquel momento político, se publicaron libros rigurosos, que denunciaron seriamente la corrupción, mientras que otros, antes que denunciar, más bien invitaban a espiar cómo era eso de ser rico, famoso o jefe.
Luis Alberto Quevedo, sociólogo de Flacso especializado en medios, sostiene que algunos de aquellos libros fueron escritos para mostrar el corazón del nuevo poder, pero para ser leídos en Punta del Este o Cariló. "Al mismo tiempo que denunciaban algunas prácticas políticas -argumenta Quevedo-, muchos periodistas se estaban creando ellos mismos: hubo una serie de figuras emergentes que alcanzaron su fama contando estas historias y, muchas veces, compartiendo con los ganadores del modelo los veraneos en los balnearios top.

De fiscales a abogados defensores

Sin embargo, hay muchas preguntas abiertas para las que no hay una sola respuesta. Por ejemplo, ¿por qué ya no hay investigaciones políticas que logren conmover? ¿Es que no hay corrupción en este Gobierno? ¿No vende investigar a Kirchner o no hay voluntad de hacerlo porque muchos periodistas se sienten cercanos al poder K? ¿Cuánto influyó el kirchnerismo en la reconfiguración del periodismo actual? "No hay vocación de investigar a Kirchner -dice Jorge Fernández Díaz- sencillamente porque muchos fiscales de los noventa hoy se convirtieron en abogados defensores.

Y, para peor, en defensores de oficio. Otros simplemente no quieren ir contra la corriente y, así, tener que renunciar a sus casas con pileta." Precisamente, para el sociólogo Luis Alberto Quevedo, el mismo posicionamiento del periodismo frente a este gobierno marca, de algún modo, el clima de esta época. "Nunca antes los periodistas se ocuparon tanto de sí mismos y de producir acusaciones mutuas por su posición ante el gobierno K como en estos últimos tres años", evalúa el investigador de Flacso.

Lo mismo ha ocurrido en los momentos de alza de los sucesivos\ngobiernos: una gran parte de la población se torna acrítica". Pero no sólo están de moda las historias pequeñas, mínimas, sino el racconton, bajo una nueva luz, de la historia argentina y, básicamente, de la historia ligada a la cultura setentista, en sintonía con la culturakirchnerista. El libro de Marcelo Larraquy, Fuimos soldados , en el que relata la contraofensiva de Montoneros, es una muestra de esta tendencia. Antes, también Larraquy con Roberto Caballero se habían sorprendido con el éxito de la biografía de Galimberti, un personaje sin demasiado glamour. "Fue una sorpresa para todos: era un libro para 3 mil ejemplares y terminó vendiendo 50 mil", estima Fernando Estévez, director de Alfaguara.

En los 90, argumenta Quevedo, aun el periodismo que tenía fuertes conexiones con el gobierno de Menem mantenía un espíritu crítico y hacía de él un negocio periodístico posible. Hoy, en cambio, se ha reconfigurado de una forma muy diferente. En lo personal, creo que le ha hecho daño al periodismo ese posicionamiento en los extremos. Por un lado, hoy tenemos periodistas muy tolerantes con el gobierno y, en la otra punta, otro periodismo muy crítico, que tampoco logra producir impacto en la opinión pública porque se refugia en un discurso crítico sin sustento y de opinión.

Nadie duda, entre los consultados aquí, que el periodismo se ha reconfigurado en la era K. Lo que varían, en todo caso, son las razones y los pronósticos acerca de los medios. El periodista Roberto Guareschi, quien tuvo a su cargo la redacción de Clarín entre 1992 y 2003, explica su hipótesis: "Los argentinos que más cuentan para los medios están cansados del tema de la corrupción y poco interesados en la política. Me refiero a los que son más tenidos en cuenta por los medios por su capacidad adquisitiva o de decisión. Están contentos porque a ellos les llegan mucho más, y más rápido, los beneficios de la recuperación económica. Lo mismo ha ocurrido en los momentos de alza de los sucesivos gobiernos: una gran parte de la población se torna acrítica".

Pero no sólo están de moda las historias pequeñas, mínimas, sino el racconto , bajo una nueva luz, de la historia argentina y, básicamente, de la historia ligada a la cultura setentista, en sintonía con la cultura kirchnerista. El libro de Marcelo Larraquy, Fuimos soldados , en el que relata la contraofensiva de Montoneros, es una muestra de esta tendencia. Antes, también Larraquy con Roberto Caballero se habían sorprendido con el éxito de la biografía de Galimberti, un personaje sin demasiado glamour. "Fue una sorpresa para todos: era un libro para 3 mil ejemplares y terminó vendiendo 50 mil", estima Fernando Estévez, director de Alfaguara.

¿Será por la sed de raíces que Lanata, el periodista ícono de la denuncia en los noventa, hoy bucea en el pasado? El mismo lo explica aquí: "Sucedió una casualidad de sintonía: Argentinos salió cuando tenía que salir. Nadie sabía que iba a tener esa repercusión. Hasta ese momento, los libros de historia vendían algunos pocos miles de ejemplares. Comenzó después una polémica bastante estéril sobre si Argentinos era o no un libro de historia. Yo digo que no lo es; es -si se me permite- una ´nota sobre historia. ¿Por qué lo hice? Bueno, lo escribí a mis cuarenta años, en ese momento de la vida en el que los sueños colectivos, la historia, las preguntas y los fracasos adquieren otra proporción. Y el país duele de otra manera".

Pero, a tono con la época, parece que Lanata, finalmente, también va a hablar de sentimientos y de los años setenta. "Acabo de entregar para su publicación en marzo una novela sobre la guerrilla, titulada Muertos de Amor ", adelanta. El ciclo económico positivo, un gobierno con vocación de avanzar sobre la prensa, la falta de consecuencias de aquellas investigaciones periodísticas que fueron emblemáticas en los noventa, la sujeción actual de algunos dueños de medios en un contexto donde al Gobierno le está yendo bien, el control ejercido a través de la pauta oficial y la dificultad objetiva para investigar a esta administración que todos visualizan como mucho "más prolija" son algunos de los motivos que los entrevistados apuntan en la reconfiguración del periodismo en la era K.

Con la bonanza económica, parece haber un deseo de mayor luz, algo así como un apetito colectivo y subterráneo de no querer ver los defectos de este presidente. Siguiendo esa hipótesis, ¿no podrían estar los periodistas coproduciendo con su audiencia, saturada de historias negras de corrupción, una suerte de "noticia deseada", tal como plantea Wiñazki? "Efectivamente, el deseo está puesto en otro lado -dice-, no en ver lo malo de este gobierno. Y obviamente no se ve porque no se quiere ver. También es cierto que hoy hay un umbral de tolerancia mayor hacia la corrupción; ya no es un pecado capital."

21.12.06

Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo

18.12.06

Periodistas agredidos y perseguidos en San Julián

Los periodistas que acudieron a cubrir el bloqueo de la localidad de San Julián, fueron agredidos y tomados de rehenes por los colonos. Algunos de los periodistas llegaron a la ciudad para ser atendidos en centros de salud, mientras que los otros se quedaron en la localidad.
Los periodistas víctimas de hechos de violencia fueron traídos a Santa Cruz, Alex Sote Gutiérrez y Adolfo Gutiérrez, Canal 11 Universitario; Juan Carlos Vaca e Ignacio Ramos, de Full Televisión; Silvio Araúz, de la Red ATB; y Miguel Cuéllar, de canal 13 de San Ignacio.

Estos son los trabajadores de la prensa que llegaron hasta la capital cruceña para ser atendidos en los centros asistenciales. Así mismo, los vehículos de los medios de prensa fueron apedreados y destrozados por los bloqueadores. Mientras que, otros periodistas continúan en la localidad debido a las amenazas y agresiones que sufrieron. Muchos de ellos se tuvieron que internar en el monte para evitar ser agredidos por los comunarios que pedían la cabeza de los trabajadores de la prensa.

Otros periodistas, que se refugiaron en las oficinas de las emisoras de la localidad, fueron buscados por los comunarios que obligaron a los trabajadores de la prensa a escapar a otros domicilios para esconderse de la turba. Otro hecho fue el de la toma de las radios de la localidad para evitar que se trasmita el cabildo que se llevó a cabo en la capital cruceña. Ante esta situación, la Federación de Trabajadores de la Prensa de santa Cruz, invita a sus afiliados y no afiliados a participar de una marcha, denominada “Por la seguridad y libertad de la prensa, en repudio a los hechos de violencia ocurridos en San Julián.

Fuente: El Mundo

23.11.06

El Papel de los Medios en la Promoción de la Responsabilidad Social

18 de marzo de 2005
Por Patrick Butler

En el mundo hay varios países desarrollados económicamente que carecen de una prensa libre e independiente. Pero no hay ningún país socialmente avanzado sin una prensa libre e independiente. Está claro, pues, que la libertad de prensa es una pieza clave hacia la armonía social. En un reciente discurso ante el Banco Mundial en Washington, el Vicepresidente del Centro Internacional para Periodistas, Patrick Butler, resaltó el crítico papel que deben jugar unos medios libres para garantizar la gobernabilidad y la responsabilidad social en los países en desarrollo.

Estoy muy complacido por su invitación para hablar del papel de los medios en el proceso de rendición de cuentas en la sociedad.
El Centro Internacional para Periodistas cree que los medios juegan un papel esencial en cualquier intento de incluir a los ciudadanos en el proceso de asegurar buena gobernabilidad. Demasiado a menudo, a los medios se les distancia —en algunos casos debido a razones comprensibles, porque la prensa con frecuencia no ejerce sus responsabilidades esenciales. Parece inútil tratar de involucrarla.

Pero hay casos en los países en los que trabajamos en los que los medios están cumpliendo con su papel. Quiero hablar de algunos ejemplos de medios que tratan de hacer posible la participación cívica en la vida pública, desde la reducción de la pobreza hasta resolver conflictos, pasando por la lucha contra la corrupción. En algunos casos, los medios hacen esto a través de su papel tradicional de perro guardián de los poderosos —investigando a los líderes gubernamentales o empresariales e informando al público para que éste a su vez pueda decidir qué hacer.

Pero en otros casos, los medios adoptan un papel incluso más activo en el proceso de responsabilidad social —no sólo informando al público sino también transformándose en la catálisis de la búsqueda de soluciones a los problemas sobre los que informan; por ejemplo, patrocinando foros que reúnen a funcionarios y al público, o lanzando campañas para atraer a sus audiencias a una causa en particular o para provocar indignación. Este movimiento —algo controvertido entre periodistas tradicionales— se llama periodismo cívico o periodismo público.
También quiero hablar sobre algunos de los obstáculos que evitan que los medios hagan su labor como deberían, y algunas estrategias para superar los obstáculos.

Acabo de regresar de un viaje de tres semanas al Medio Oriente, donde di una charla en Jordania sobre el papel de los medios en garantizar una buena gobernabilidad, y me reuní con periodistas, ONG y funcionarios gubernamentales. Vi varios ejemplos en los que los medios juegan un papel en la responsabilidad social, algunos de los cuales ustedes conocen y otros no.
Todos hemos leído sobre la Revolución de los Cedros en Líbano.
Los medios han jugado un papel muy importante en mantener al público informado, y en algunos casos, en fomentar la participación popular. No sabemos qué ocurrirá finalmente en Líbano, pero sí creo que el tipo de capacitación que nosotros y otros grupos han impartido a medios independientes libaneses ha tenido un impacto en el movimiento, al igual que han tenido un impacto en movimientos de otros países, más concretamente en Georgia y Ucrania. En una entrevista con David Ignatious, del Washington Post, el nuevo presidente de Georgia, Mikhail Sakashvili, dijo que el fortalecimiento de los medios independientes fue el aporte más crucial de los donantes internacionales al proceso de reforma de su país.

"Los recursos para apoyar el cambio son mucho más amplios que enviar tropas, " dijo. "Estados Unidos nos ayudó más que nada canalizando apoyo a los medios libres de Georgia. Eso fue más poderoso que 5.000 marines".
¿Por qué? Porque los periodistas que habían recibido capacitación para realizar coberturas agresivas pero justas pudieron sacar a la luz pública la enorme corrupción de la sociedad georgiana, causando la subsiguiente indignación popular y las exigencias de cambio.
Otros dos ejemplos del Medio Oriente son más sutiles y probablemente más típicos del papel que pueden jugar los medios.

En Jordania, capacitadores de ICFJ están trabajando con la televisión local, la cual es tan torpe, ineficaz y tímida en su cobertura de las actividades del gobierno como cualquier otra red estatal de televisión de la región. Pero nuestros capacitadores están trabajando con un pequeño grupo de dedicados periodistas que están tratando de hacer buenos reportajes pese a los obstáculos, y con la aprobación de su directiva.
Los capacitadores les están ayudando a crear nuevos programas noticiosos. Uno se titula "Casa Arabe", un programa cooperativo entre las redes de televisión de países de la región y del Norte de Africa. Cada semana o mes, el programa examina un tema distinto de importancia para la audiencia —ya sean los derechos de la mujer, o la calidad del agua potable. La red de cada país prepara un informe breve sobre lo que está haciendo su país sobre el problema, y todos ellos se combinan para producir el programa. Otro nuevo programa resaltará historias exitosas en Jordania, especialmente fuera de la capital. Muchos de estos temas pueden ser personas u organizaciones cívicas que trabajan para reformar sus comunidades.

Los periodistas que conocí nunca usan expresiones como "buena gobernabilidad" ni "responsabilidad social", pero estos conceptos son exactamente los que este programa trata de resaltar centrándose en cómo los gobiernos se enfrentan, o no se enfrentan, a difíciles problemas y en el trabajo de personas que están marcando la diferencia. ICFJ está tratando de lograr los fondos necesarios para hacer realidad estos programas.

En Palestina conocí a periodistas de la Palestine News Network. Esta es una red de estaciones de radio en las principales ciudades de Cisjordania y Gaza que cooperan para producir y emitir noticias. Su misión no es sólo elevar los estándares de periodismo radiofónico, sino también promover la resistencia no violenta a la ocupación israelí. En lugar de emitir informes sobre el último ataque israelí o el último atentado suicida, estas estaciones ofrecen noticias sobre otras maneras de defenderse. Esto es un nuevo caso de periodismo cívico. La red de estación tiene una agenda concreta y trabaja con ONG para promover la resistencia no violenta. Algunos periodistas, especialmente de Estados Unidos, pueden decir que ésta no es la manera correcta de ejercer el periodismo, pero creo que en culturas como Palestina, incluso más que en Estados Unidos, los medios no deben distanciarse e informar; tienen que convertirse en actores claves de este proceso.

En todos nuestros programas de capacitación, nos cuidamos mucho de no decir que los medios de Estados Unidos sean el modelo que debe seguir el resto del mundo —aquí tenemos nuestros problemas también y hablamos de ellos. Pero los periodistas de este país han gozado de libertad de prensa durante más de 200 años, y hay aspectos que otros periodistas pueden aprender de nosotros. A los periodistas que capacitamos les decimos que lo que les ofrecemos es una caja de herramientas. Algunas de ellas funcionan, otras no; pueden escoger las que les sirven y desechar las que no.
Les quiero dar un ejemplo de cómo periodistas en muchos de los países donde nosotros y ustedes trabajan no tienen un concepto del papel de los ciudadanos en el cambio social porque tienen escasos antecedentes del esta función que aquí damos por hecha. Eduardo Bowles es editor de un periódico de Santa Cruz, Bolivia, que participó en un programa de capacitación de cinco semanas que incluyó trabajar varias semanas en un diario de Florida.

"Cuando estaba en Florida", dijo, "tuve la experiencia de participar en reuniones muy pequeñas en las que la comunidad participaba en las decisiones del municipio y del condado. Primero me impresionó la libertad para participar en esas reuniones. A mi no me preguntaron qué hacía yo ahí y nadie vio si tenía o no credencial. Había mucha facilidad de los ciudadanos de decirle a los comisionados, delegados y técnicos del condado su parecer sobre determinados proyectos. No tenían pelos en la lengua para hablar.
"Lo interesante era que los diarios y otros medios de comunicación estaban presentes en esos procesos, preocupados porque se tomen las mejores decisiones. Estaban decidiendo tal vez asuntos no tan MACRO, pero para los ciudadanos son muy importantes. La prensa no desprecia esos procesos de la comunidad, esos momentos de interacción y de práctica democrática. "La diferencia con mi país y con otras experiencias en América Latina es que esos procesos MICRO no se cubren. Estamos detrás de los grandes temas, los grandes proyectos, los grandes dirigentes, los grandes eventos.

No vemos las prácticas democráticas, sino los discursos y las promesas. Nos perdemos un material valioso y sobre todo no estamos enseñando a la población como participar. La participación política se la deja a unos pocos privilegiados (los políticos) que tienen muy mala fama. Estos políticos no tienen control social porque la prensa no ayuda".
La meta de Eduardo cuando regresó a su país fue tratar que su periódico cubriera esos microprocesos para animar a los ciudadanos a que participen.
Entonces, qué impide que los periodistas cumplan con su labor en lograr la responsabilidad social. Hay muchos obstáculos:
• El control estatal de los medios es generalmente más pronunciado en la radio y televisión, los medios que llegan a las mayores audiencias, especialmente los pobres.
• Falta de acceso a la información. Es difícil que los medios jueguen un papel en, digamos, monitorear el proceso presupuestario de un municipio cuando la información no está disponible ni para el público.
• Falta de acceso a reuniones públicas en las que los ciudadanos pueden participar. Se presta mucha atención al acceso a la información, pero las reuniones públicas a menudo se ignoran. Le pregunté a Eduardo si había tenido éxito en convencer a su periódico de cubrir estos microprocesos. Su éxito fue limitado, dijo, en gran parte porque las reuniones, como juntas escolares y juntas municipales, están cerradas al público. Todo se realiza en secreto. Incluso cuando su periódico trató de escribir sobre el movimiento agrícola que catapultó al líder indígena quechua Evo Morales, encontraron todas las puertas cerradas. ¡Y ésta es una organización dedicada a dar poder a las masas!
• Los medios en la mayoría del mundo están obsesionados con informar sobre los poderosos. Para la mayoría de los medios, informar sobre gobernabilidad significa informar sobre los gobernantes. Nosotros tratamos de convencerles que es mucho más importante cubrir a los gobernados. En lugar de informar sobre el ministro de salud, escriban sobre personas a quienes se les niega acceso al cuidado de la salud en un sistema repleto de corrupción e incompetencia. Los periodistas siempre tienen que responder a la pregunta, "¿Por qué importa esto a mi audiencia?"
• Falta de tiempo y recursos. Hacer el tipo de periodismo que fomenta la responsabilidad social lleva mucho más tiempo que simplemente cubrir las últimas declaraciones del primer ministro o la última ley aprobada por el parlamento. Cuando a los reporteros se les exige redactar cinco artículos al día, van a las fuentes fáciles, las cuales están dispuestas a darles información predigerida.
• Falta de sofisticación en la gerencia. Incluso cuando los periodistas tratan de informar sobre artículos sólidos que informen al público, sus jefes a menudo insisten en que hagan las cosas de la manera tradicional. Cuando los medios están en manos de unos pocos, y los dueños tienen conflictos de intereses, es difícil presentar las noticias de manera alternativa.
• En muchos países el periodismo de investigación no es más que "denunciología". Muchos periodistas creen que investigar a funcionarios públicos significa lanzarles acusaciones y esperar a que algo se les pegue. Los informes a menudo no están basados en hechos, lo cual hace que el público pierda la fe en los medios como fuentes imparciales de información.
• Apatía entre periodistas y el público. En muchos países, la actitud es decir, "Así se han hecho las cosas aquí siempre. Nada va a cambiar". Los periodistas se ven desanimados cuando hacen bien su trabajo de investigación y ven que nada cambia.
• Las ONG y la sociedad cívica a menudo no tienen la capacitación para atraer el interés de los medios a lo que están haciendo. Al igual que los periodistas deben escribir sobre gente real y demostrar que sus artículos van a interesar a sus audiencias, las ONG deben hacer lo mismo.
Pero ésta no es una situación desesperada. Hay mucho que podemos hacer como donantes de fondos y capacitadores que puede ayudar a los medios a mejorar en su papel de sociedad responsable.

Por ejemplo, nosotros realizamos muchos programas de capacitación sobre periodismo investigador, el cual realmente debería llamarse información a fondo. Hacemos énfasis a los participantes en que no es sólo emular a Woodward y Bernstein, derribar a los malos gobernantes. El periodismo investigador también implica resaltar lo positivo. ¿Qué funciona? ¿Qué marca la diferencia? ¿Qué lecciones han aprendido que puedan ayudar a otros? Esto puede ayudar a combatir el sentimiento de que nada va a cambiar en ése país en particular, así que para qué preocuparse.

La capacitación de periodismo investigador puede incluso superar los problemas de falta de acceso a la información y de reuniones abiertas. Por ejemplo, el año pasado, realizamos un programa de capacitación de periodismo de investigación para diez reporteros armenios, primero en Estados Unidos y más tarde en Armenia. Nuestros capacitadores les pidieron que realizaran artículos que ellos habían propuesto al finalizar su periodo en este país.

Cuando los periodistas llegaron a Estados Unidos, dudaron de que pudieran realizar periodismo de investigación porque no hay acceso a información en Armenia. Al final aprendieron distintas maneras de conseguir información a pesar de los obstáculos, y los artículos que completaron fueron excelentes, como la situación en las cárceles, la corrupción en el comercio y la incompetencia que permitía que expiraran medicamentos antes de que llegaran a personas enfermas.
También realizamos capacitaciones en periodismo cívico. En Panamá, ayudé a completar un taller que enseñó a periodistas locales a realizar proyectos que animaban a sus audiencias a buscar soluciones a los problemas. Al principio, los participantes no tenían ni idea de lo que estábamos hablando, pero una vez que comprendieron, uno prácticamente podía ver como surgían las ideas. Los dividimos en grupos para que ingeniaran ideas que permitieran a sus medios convertirse en los fulminantes de la participación del público en ciertos temas.

Al final del programa hacían planes para que programas de periodismo cívico involucraran a todas las partes interesadas en temas como la expansión del Canal de Panamá que absorbería los hogares y trabajos de muchas personas; los altos niveles de criminalidad en barrios pobres; y los horribles problemas de tránsito en la capital. Los medios, en estos ejemplos, no sólo informan sobre estos problemas sino que también tratan de encontrar las soluciones.
La capacitación también debe dirigirse a los gerentes. No basta con capacitar a periodistas si van a regresar y ver que sus jefes no tienen intención alguna de probar conceptos nuevos. Y también debemos centrarnos en el lado comercial de los medios. Solamente cuando los medios son rentables se pueden librar de las ataduras a intereses políticos e ideológicos que crean conflictos de intereses.

Asimismo, no basta con que organizaciones como la nuestra viajen continuamente desde muy lejos para realizar capacitaciones. ICFJ enfatiza capacitar a expertos locales para que el entrenamiento continúe una vez que nos vayamos. En Argelia, por ejemplo, hemos establecido una red de capacitadores locales que han continuado entrenando a sus colegas mucho después de que nuestros expertos hayan abandonado el país.
La capacitación también puede dedicarse a lograr artículos y programas que traten sobre temas sociales, en lugar de sólo realizar talleres y seminarios. Eso es lo que estamos haciendo en Jordania en los ejemplos que mencioné anteriormente.

También tenemos que trabajar en reformar la leyes de prensa. Lograr que se aprueben leyes de acceso a la información es crucial. Muchos países tiene estas leyes, pero o no se ponen en práctica o ni los periodistas ni el público en general saben cómo usarlas. De nuevo, la capacitación es esencial, y deben reunir a todas las partes interesadas —funcionarios, líderes de los grupos cívicos y periodistas.
Las ONG y otros miembros de la sociedad cívica también necesitan capacitación sobre cómo atraer la atención de los medios. A menudo hay mucha enemistad entre la comunidad de ONG y los periodistas. Los periodistas se quejan de que las ONG no les dan la información que necesitan, y las ONG se quejan de que los periodistas no aciertan a dar la información correcta. Normalmente, los dos tienen razón. En los Balcanes, reunimos a líderes de ONG que trabajan para terminar con el tráfico de seres humanos y a periodistas que cubren estos temas.
Al final, los líderes de las ONG accedieron a mejorar sus envíos de información a los periodistas que asistieron a la capacitación porque se convencieron de que estos periodistas informarían correctamente sobre esos temas.

Hay mucho que el Banco Mundial también puede hacer. Obviamente, esperamos que ustedes incluirán componentes de medios en sus proyectos de responsabilidad social en todo el mundo. Estamos ansiosos de ayudarlos en esto cuando sea posible. Les instamos a que se aseguren de que la libertad de prensa sea uno de los criterios que usen para evaluar a países y sus merecimientos para recibir ayuda.
Para terminar, me gustaría regresar a Eduardo Bowles, quien estaba tan entusiasmado en usar su periódico para atraer a los ciudadanos a una gran gama de temas que les afecta, y más tarde tan decepcionado en ver que la realidad de su país.

Eduardo sigue insistiendo en que su periódico cubra esos microproblemas y cómo los ciudadanos juegan su papel para resolverlos.
"Creo que podremos romper esas tradiciones", dijo. "Lo que sucede más a menudo es que el medio se puede convertir en cada caso en la tribuna. Es el medio el que genera los espacios de discusión, donde el vecino que no tiene cabida en esos espacios cerrados, puede hablar y manifestar sus puntos de vista. Creo que es la forma más tradicional. Sin embargo, creo que el camino correcto es el otro, porque no sólo se trata de hablar sino de crear los mecanismos que deriven en instrumentos legales y de cambio en la comunidad".